lunes, 24 de junio de 2013

LAS PADAUNG, MUJERES JIRAFA



Las Padaung forman parte del grupo étnico Karenni, una de las minorías étnicas tibeto-birmanas, se compone aproximadamente de 7000 miembros. Durante la década de 1990 debido al conflicto con el régimen militar de Birmania muchos miembros de la tribu huyeron a Tailandia.
Padeciendo los conflictos al ser una zona fronteriza estos pueblos estaban dispuestos a sobrevivir con las limosnas que recibían de los turistas que pagaban por observar a dichas mujeres que tienen un adorno de latón en espiral que rodea su cuello separando peligrosamente las vértebras cervicales desde la corta edad de 5 años que comienza el “embellecimiento” añadiendo con el paso de los años un elemento de mayor longitud.


Las comúnmente llamadas mujeres jirafa, por evidente y poco rebuscada analogía, pueden encontrarse en distintos rincones del planeta, pero unas de las más famosas son las pertenecientes a la tribu Kayan o Karenni, una minoría étnica tibeto-birmana que se fue desplazando hacia Tailandia por los conflictos bélicos acaecidos en su zona natural. El nombre original que reciben allí estas mujeres es Padaung.
Como casi todo el mundo sabe o imagina, la comparación que se hace con tan peculiares mamíferos proviene precisamente de lo que los caracteriza: un cuello largo y robusto. En el caso de las Padaung, el estiramiento del cuello no es natural sino forzado, y se consigue mediante el ensortijamiento de aros de latón alrededor del mismo. Esto se realiza paulatinamente a lo largo de la vida de cada mujer, y en contra de lo que se cree en el mundo occidental, lo que provocan estos anillos es una opresión de las clavículas hacia la cavidad torácica y no una separación exagerada de las vértebras cervicales. El efecto visual que se consigue es el de un cuello estilizado y más largo de lo normal, toda una atracción turística hoy en día.
Éste es de hecho uno de los motivos por los que se conserva tan polémica tradición, pues el propio gobierno Birmano ya trató de prohibirla para subsanar una imagen de país poco desarrollado, sin conseguirlo en su totalidad. Los Kayan alegan que esta práctica responde a una mera cuestión de estética, pues las Padaung se consideran símbolo de belleza al imitar a un dragón, animal muy apreciado por el folclore tribal, aunque otras hipótesis poco contrastadas afirman lo contrario, que el estiramiento servía para afear a la mujer y evitar que fuera esclavizada, o incluso para evitar la mordedura de un tigre.
No faltan las críticas a esta suerte de dimorfismo; se amparan en los estudios médicos que aseguran llega un punto en que los músculos del cuello quedan extremadamente debilitados y no son capaces de sostener el peso de la cabeza, convirtiéndose así los anillos en una necesidad para la propia supervivencia y no sólo un adorno. También se habla de crueldad, pues la colocación de los anillos comienza a hacerse cuando las mujeres son sólo niñas, y por ende no tienen capacidad de decisión u opinión al respecto.
Se habla de una mujer Kayan que llegó a ensartarse hasta 27 collares alrededor del cuello, el cual estiró más de diez centímetros. Esta tribu es marcadamente falócrata, y los castigos que los hombres imponen a las mujeres por delitos como el adulterio incluyen a veces la retirada de todos los anillos, circunstancia que provoca la asfixia o el desnucamiento de la condenada, que para sobrevivir se ve obligada a vivir el resto de su vida tumbada o sujetando permanentemente su propia cabeza entre las manos.



 















CONCLUSIONES



  • Es importante señalar que las culturas estudiadas presentan diversos rasgos y sobre todo como ya dijimos antes, presentan un rango o un tipo de antecedentes que prácticamente las obligan a practicar dichas transformaciones para ser aceptadas en su tribu o cultura.

  • Tanto como los Mursi, los Massai,  las mujer Jirafas y las milenarias pies de loto han sido tribus que presentan una deformación o más bien una transformación inducida por la cultura  a la que pertenecen.

  • Cabe recalcar que si las relaciones o las reconocemos como otros, es precisamente por sus otras costumbres, algo desconocido o que no es directamente la realidad en la que nos encontramos, pero tampoco muy lejana.

  • Es interesante revisar cada una de estas culturas presentadas, ya que cada una con sus diferencias presentadas son capaces de considerarse únicas y diferenciadas con cada uno de los rasgos.

  • Como elemento principal, podemos señalar, que con la práctica de los labios grandes, los cuellos grandiosos, la circuncisión femenina y los pies de loto,  los derechos de la mujer son casi nulos, pues se atenta con su bienestar tanto físico como emocional y por lo mismo le puede llegar a  causar la muerte.

  • Como opinión personal, creemos que es sobre todo la circuncisión femenina es una de las peores costumbres que pueden tener las culturas africanas, pues se las practica a niñas que no poseen conocimiento de lo mismo, que les quitan el derecho natural de sentir como mujer y al mismo tiempo atentan contra su vida.

  • Finalmente podemos decir que alrededor del mundo existen culturas con diferentes rasgos y diferentes elementos que principalmente atentan con la salud de la mujer y sometiéndola a prácticas extrañas y difícilmente comprendidas por las “otras” culturas quizá por las personas de occidente.


LA MILENARIA PIES DE LOTO



Era una costumbre practicada en las niñas o mujeres de China durante unos mil años, a partir del siglo 10 y termina en los principios del siglo 20. Consistía en vendar el pie fuertemente para no dejarlo crecer, pensando así que su belleza aumentaba con unos pies muy pequeños. 
Comenzó durante la dinastía Tang (siglos VI al IX) y, pese al gran dolor que producía en las mujeres, se llevó a cabo durante siglos en todo el país, especialmente entre las clases altas y ricas de las regiones del norte.
 Para crearle a una mujer sus “pies de loto” se empezaba por vendarle firmemente los pies a los cuatro años de edad, doblándole hacia adentro los ochos dedos menores de ambos pies en forma de cuña y obligándola a caminar de esta forma tan antinatural. Se continuaba cambiando el vendaje cada cierto tiempo, hasta que los huesos se quebraban y los pies dejaban de crecer. Poco importaba el trauma si al final se conseguía la “hermosura.”
Los pies extremadamente pequeños eran considerados bellos, según la estética china de aquella época. La práctica hacía que en muchos casos las mujeres tuvieran graves problemas para caminar, o que incluso quedaran inválidas. A medida que las niñas llegaban a la edad adulta, sus pies que permanecían pequeños, eran propensos a infecciones, parálisis y atrofia muscular. A principios del siglo XX la práctica empezó a disminuir, especialmente con la caída del régimen tradicionalista Chino, por lo que las pocas mujeres que viven aún hoy con los pies vendados son casi centenarias, (como la anciana de las imágenes), debido a la enorme dificultad de comunicación entre las grandes zonas rurales se piensa que todavía no está completamente extinguida la milenaria “pies de loto“.















CULTURA MURSI



Los mursi son una tribu africana que se localiza en Debub Omo, Etiopía, cuyos integrantes se calcula que son unos 9.000, y que viven principalmente en las estepas de Jinka y las montañas del Omo Park en la región del Omo Central en Etiopía. Su idioma, el mursi, pertenece a las lenguas milo-saharianas.

El plato de cerámica o de madera sigue siendo norma para las mujeres del pueblo mursi. El plato labial se ha convertido en unos de los rasgos distintivos de la mujer.  “Se encuentran algunas con grandes agujeros en la oreja o en el labio inferior, donde ponen discos de madera de un diámetro de, aproximadamente, cinco a seis centímetros…”.

Los mursi realizan la perforación en los labios de seis a doce meses antes de contraer matrimonio, a una edad comprendida entre los 15 y los 18 años. Un pariente de las niñas o la madre hacen generalmente las perforaciones. La primera perforación se realiza con una incisión en el labio inferior de uno a dos centímetros de longitud y se coloca un tapón de madera. Después de que la herida ha cicatrizado, a las dos o tres semanas, un familiar es el que va colocando tapones cada vez mayores. Así hasta que pasan varios meses. La niña o adolescente decidirá el tamaño que debe tener el orificio para colocar el plato.


El primer plato que se pone la niña suele tener cuatro centímetros de diámetro. El plato lo realiza cada mujer y cada una lo decora de una manera distinta. Los platos van aumentando desde ocho a unos 22 centímetros. Normalmente, para que el plato encaje bien, se practique la extracción de dos dientes incisivos inferiores; a veces, incluso, se llegan  a quitar los cuatro incisivos inferiores.

Los platos suelen ser de arcilla o madera. Entre los platos de arcilla podemos encontrar cuatro tipos: de un color rojo, marrón rojizo, negros, de arcilla natural o blanco. El plato rojo se elabora poniendo ascuas y cubriéndolo con corteza de un árbol del lugar.
 El plato negro se frota con hierbas o se quema con lomay, una planta medicinal que también se aplica en las heridas ocasionadas por la perforación de las orejas, las marcas de cicatrices o los labios cortados. Hay unos platos de madera que los hacen solamente los hombres. Son los platos más grandes y los más bonitos. Los utilizan las niñas mursi solteras. En la actualidad, estos platos solamente los vamos a encontrar en el sur.